Un poema de Gastón Baquero


En la noche, camino de Siberia

          I

Toda la noche

estuve soñando que paseaba en un largo trineo:

la música de fondo, desde luego, era ofrecida

por las Danzas Alemanas de Beethoven.

Los perros de inevitable pelaje grisáceo,

llenos de cascabeles y de correajes rojos,

ladraban tan armoniosamente, que la nieve,

por escucharlos, hacía más lenta su caída.

Íbamos hacia un punto secreto de Siberia;

un punto borrado del mapa, reservado

para guardar allí a los más odiados prisioneros.

Todo mi delito había consistido en recitar en voz alta a Mallarmé,

mientras el camarada Stalin leía monótonamente

su Informe anual al Partido: cuando él decía usina,

yo decía “Aparición”; cuando él hablaba del Este,

yo decía en voz muy alta: “!esa noche Idumea, esa noche Idumea!”.

Y en los momentos en que enumeraba tanques, cañones y tractores,

yo decía: Nevar blanco racimos de estrellas perfumadas.

Y de pronto el tirano puso a un lado sus papeles,

descolgó de la pared un corto látigo de seis colas,

y comenzó a golpearme en las piernas y en los brazos,

rítmicamente, mientras gritaba (con entonación afinada, lo reconozco):

-“!Toma poesía!, ¡toma decadencia!, ¡toma putrefacta Europa!”.

Luego clavó sus ojos grisoverdes en Beria, y no dijo nada:

guiñole picarescamente el párpado izquierdo, pues ese era su lenguaje;

era su púdica clave de Señor de la Vida de todos para decir al otro:

“Mándamelo a Siberia hasta que yo te avise”.

Y en el largo trineo íbamos rodando toda la noche,

al galope, azuzados por las Danzas Alemanas, llenos de gozo:

nos bebíamos el horizonte reposadamente, en sorbos paradisiacos,

como si hubiese sido una copia de Marie Brizard después de

        comer bombones rellenos;

íbamos contentos, arrastrados por la música, no por los perros,

y a precipitarnos en un baile muy hermoso, no en una prisión.

         Nadie lloraba.

Tarareábamos a ritmo con los cascabeles, y dijérase que nos dirigíamos

en busca de Erika, de Catalina, de Alejandro Feodorovna para

         sumergirlas

en el río del vals, junto al pardo Danubio, un domingo por la tarde,

llenándoles el pelo de violetas.

          II

Al despertar me dije: he de ir hoy mismo al psiquiatra,

este sueño me parece altamente complicado, y quizás sea hasta inmoral,

porque acaso anuncia que voy a deslizarme por las paredes del masoquismo.

Entré en el despacho del psiquiatra, a quien creía conocer,

pero era la primera vez en mi vida que lo veía. Me dijo impersonalmente:

“¿qué lo trae por aquí penado doce mil quinientos treinta y seis?”.

Y al explicarle el sueño tan lleno de perros, de nieve, de danzas,

de latigazos, de cascabeles, de alegre temor de llegar al confín de Siberia,

me dijo de nuevo: “Ya estás curado, ya no tienes nada: penado

doce mil quinientos treinta y seis; llegaste a Siberia anoche,

sobre las doce y treinta y seis minutos: no has soñado nada:

eres prisionero y morirás en prisión. Soñaste lo que vivías. Ahora,

disponte para siempre a vivir como soñando de continuo que vas hacia allá,

que regresas en un largo trineo, arrastrado por perros de pelaje grisáceo,

corriendo jubilosos por la nieve, bajo el látigo incesante

de las Danzas Alemanas de Beethoven.   

          Gastón Baquero, tomado del poemario Magias e invenciones, 1894

Volver a Octavio Paz. / Miguel Iturria Savón

Releer Corriente alterna, Las peras del olmo y otros poemas y ensayos de Octavio Paz es volver a ese torrente de palabras, ideas e imágenes poéticas de resonancia alegórica que atravesó casi todo el siglo XX -nació en 1914 y murió en 1998- y retornó en 1914 cuando México celebró su primer cumplesiglo. Al  intelectual mexicano de más renombre universal le pusieron entonces alfombras en el Congreso y el Senado, el Ministerio de Cultura y en las universidades y autobuses, mientras revistas y editoriales de su país e instituciones de Estados Unidos, Europa y capitales de centro y Sudamérica reeditaron sus poemarios y ensayos. Fue emocionante e inolvidable.

“Para mí la poesía y el pensamiento son un sistema de vasos comunicantes”, dijo Octavio, el oceánico e intuitivo descubridor de ideas y palabras, el transgresor cosmopolita distinguido con los premios Nobel y Cervantes, el ex embajador en París, Tokio y Nueva Delhi, cargo al que renunció en 1968 tras la masacre gubernamental en la plaza de Tlatelolco, hecho que lo indujo a dedicarse por completo a su obra, amplificada en las revistas Taller, Plural (1971-1976) y Vueltas (1976- 1998), desde las que renovó el panorama literario y lo enlazó con temas y autores de hondura crítica, poética, ensayística, artística y filosófica que reanimaron la lengua desde el pasado prehispánico, nutridos por la soledad, el tiempo, el erotismo, el amor y la poesía como vehículos de trascendencia del hombre, temas recurrentes de “su pensamiento incómodo y disidente”, capaz de “transformar la palabra en visión y reflexión”.

“La muerte es un espejo que refleja las vanas gesticulaciones de la vida”, advirtió en su ensayo más reeditado y conmovedor –El laberinto de la soledad-. La sangre como talismán verbal desde su primigenio Raíz de hombre, aquel “poemario torpe, una tentativa fallida de búsquedas”, al que siguen textos medulares: Piedra de sol, Poesía de soledad y poesía de comunión, El arco y la lira, Ladera este, Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe, entre otros poemarios, ensayos y conferencias recogidos en sus Obras completas.

Octavio, el clásico contemporáneo, incursionó en la política, el arte, la historia y la antropología; el “menos mexicano”, el más universal de los creadores mexicas, tan vivaz y simpático como curioso e insaciable palabrista retornó entonces para entrar en la memoria colectiva mediante un torrente de actividades que actualizó su legado lírico y reflexivo.

Mutó del marxismo al pluralismo democrático y criticó el estalinismo y el dogmatismo de la izquierda, creía que a pesar del culto al progreso el hombre “es un animal que fabrica útiles, un animal racional, político, un ser que desea e imagina”. Y “generó un sistema de pensamiento que incluía un riguroso elemento especulativo” capaz de enturbiar el ruido de sus versos, aunque su poesía, de alta calidad formal, renace como “un culto secreto”, expulsado y consagrado.

El poeta de la exploración -“el amor, siendo deseo, es hambre de comunión”-; el ensayista que hablaba de “lo que veía suceder y de lo que era posible y deseable…”; el hombre controversial y agnóstico fue (y es) el humanista que regresa desde la palabra porque muchos deletreamos Corriente alterna, Las peras del olmo, Libertad bajo palabra y otros versos y ensayos suyos.

El problema de Spinoza. / Miguel Iturria Savón

Hay libros excepcionales desdeñados por la mayoría de los lectores a pesar de tamizar la realidad desde la ficción o la memoria, como El mundo de ayer, de Stefan Zweig, y ensayos de agudeza filosófica como La conquista de la felicidad, del matemático y pensador inglés Bertrand Russell; Escritos esenciales y A la espera de Dios, de  Simone Weil; Los orígenes del totalitarismo, de Hannah Arendt, y El poder de los sin poder, de Vaclav Havel, todos al margen de la obsesión política, el entusiasmo imbécil por las modas, el cotilleo audiovisual y los dogmas étnicos y religiosos que coartan la búsqueda de soluciones complejas a un mundo cada vez más complejo.   

A esos títulos del siglo XX le preceden libros ineludibles de autores que expusieron los postulados básicos sobre la naturaleza, la sociedad y el pensamiento, como los griegos Platón –La República, Las leyes– y Aristóteles –Política, Poética, Metafísica-; los italianos Marco T. Cicerón y Nicolás Maquiavelo, los holandeses Erasmo de Rotterdam –Elogio de la locura, Elogio de la estupidez– y B. Espinoza –Ética y Tratado teológico político-; los ingleses John Locke –Ensayo sobre el entendimiento humano, Carta sobre la tolerancia– y Thomas Hobbes –Leviatán, De Cive-; los franceses R. Descartes –Discurso del método-, Montesquieu –Del espíritu de las leyes-, J.J. Rousseau –Del contrato social- y Montaigne –Ensayos-; y los filósofos alemanes E. Kant, Hegel, Fuerbach, Marx, F. Nietzsche, A. Schopenhauer y M. Heidegger.

Por suerte, esos y otros pensadores relevantes son incluidos en programas y cátedras de estudios que reúnen a eruditos, críticos, biógrafos y editores que publican sus obras, sus biografías y le erigen estatuas y museos donde palpamos los escritos, libros y objetos personales de cada uno. Algunos han inspirado a pintores, cineastas y novelistas como el doctor Irvin D. Yalom, profesor de psiquiatría de la Universidad de Stanford, quien noveló las circunstancias vitales y creativas de Nietzsche –El día que Nietzsche lloró-, de Schopenhauer –La cura de Schopenhauer– y de Baruch, Bento o Benedictus Spinoza –El problema de Spinoza-. Tres obras literarias amenas, sagaces y atractivas sobre tres pensadores geniales que influyeron en científicos, escritores, historiadores, teólogos, juristas y políticos.

En El problema de Spinoza, editada por Basic Books (2012) y por Planeta en España (2013 y 2018), Irvin Yalom despliega los recursos del análisis psicológico y de la intriga para hablar del miedo, la fe y la conquista de la libertad individual al recrear la silenciosa odisea intelectual del pensador holandés de origen sefardí y portugués  excomulgado por la sinagoga de Ámsterdam, liberándose de la servidumbre étnica y religiosa, aislado y sin familia pero entregado a sus ideas, estudios y a pulir cristales para sobrevivir con lo mínimo en la periferia de Ámsterdam y La Haya donde murió en 1677, a los 43 años.  

La novela se centra en dos personajes y en dos épocas: Spinoza (1656 a 1677 en Holanda) y el ideólogo nazi Alfred Rosenberg (Reval, Estonia, 1910 a Núremberg, 1946), aunque crea a protagonistas ficticios ligados a Spinoza y a Rosenberg quien pasó de su ciudad natal a Múnich donde se convirtió en periodista antisemita, escribió y publicó La huella de los judíos en tiempos cambiantes y El mito del siglo XX, además de interactuar con Hitler, Dietrich Ecrart, Goebbels y otros jerarcas del Partido Nacionalsocialista alemán. Hitler creó el Einsatzersitab Reichsleiter Rosenberg para confiscar libros y obras de arte en los territorios ocupados, incluida la Biblioteca de Spinoza en Rijnsburg pues Rosenberg leyó desde joven los textos de Spinoza.

Tan vasta perspectiva espaciotemporal, los conocimientos teológicos, históricos y biográficos de Spinoza y su antípoda contemporáneo (Alfred Rosenberg), más el uso de las técnicas narrativas y del psicoanálisis hacen de la novela de Irvin D. Yalom un libro redentor del filósofo y humanista que desafió los dogmas religiosos, las costumbres hebreas y zarandeó la forma de pensar oponiendo la razón a la pasión.

Al decir de Yalom, Bento se anticipó a la secularización del judaísmo, al estado democrático liberal y al auge de las ciencias naturales. Los hebreos lo expulsaron a los 24 años (1656) y luego prohibieron la circulación de sus libros e ideas al igual que los cristianos, los protestantes y los musulmanes a pesar de publicarlos en forma anónima y con editor, imprenta y ciudades ficticias. Spinoza es racionalista y no creyó en rituales ni milagros, se opuso a todo tipo de servidumbre étnica, religiosa y política. Para él, “Dios es la naturaleza. La naturaleza es Dios”. Ironizó: “si los triángulos pudiesen pensar, crearían un Dios con la apariencia y los atributos de un triángulo, y los círculos lo crearían circular”, pues es una falacia imaginar a Dios a nuestra imagen y semejanza. “Dios no nos hizo a nuestra imagen y semejanza, fuimos nosotros quienes lo hicimos a él a nuestra imagen y semejanza”.

Y agrega: “Mientras haya ignorancia, habrá adhesión a la superstición… Los judíos no han sido elegidos por Dios, no se diferencia en ningún sentido de los demás pueblos. Los profetas solo imaginaban cosas… (pág. 100). Cuando los israelitas tenían poder, eran tan crueles y tan implacables como cualquier otra nación. No eran moralmente superiores, más justos o más inteligentes que otras naciones antiguas”. (pp. 96)

Como el personaje central estuvo ligado a la sinagoga hasta 1656, el autor glosa aspectos interesantes de la misma y de la Torá. En la página 173, por ejemplo, Baruch afirma: “…La autoridad rabínica no está basada en la pureza de la verdad. Solo se apoya en las opiniones expresadas por generaciones de eruditos supersticiosos, que creían que la Tierra era plana, el Sol giraba alrededor de ella y que un hombre llamado Adán apareció y fue el padre de la raza humana…” “Los rabinos intentan controlar al pueblo a través del poder del miedo y la esperanza. Proclaman tener las llaves de la otra vida”. Spinoza propuso “la libertad como antídoto para liberarse del yugo de la tradición, la oración, el ritual, la superstición y otros mandamientos que controlan la vida judía.”

En el diálogo previo a la excomunión entre Rabí Morteira y Spinoza, el autor precisa: “Los judíos se han mantenido separados en virtud de sus complejos ritos, sus normas alimentarias y la señal de la circuncisión. Eso ha provocado un odio universal hacia ellos” (pp. 146)

“En los siglos XIII y XIV, fuimos expulsados de un país tras otro, Inglaterra, Francia, las ciudades de Alemania, Italia, Sicilia, salvo España… donde hubo expulsiones y matanzas en 1391 en Castilla y Aragón. Los judíos empezaron a convertirse al cristianismo…” Cita, asimismo, las matanzas durante las cruzadas de 1096 en Mainz y otras partes de Renania.

Sorprende la sencillez de Yalom en el montaje de diálogo entre Spinoza y sus contemporáneos, la forma de exponer los razonamientos que sacuden los cimientos de las religiones: “todas las religiones bloquean nuestra visión de las verdades religiosas básicas”. / “Nada es bueno o malo, es la mente la que lo percibe así” / “La fama contribuye a enajenar la mente…” / “Las emociones humanas podrían entenderse como líneas planos y cuerpos”. / “Mi tarea es aprender a convertir la razón en una pasión”.

El lector se preguntará, ¿qué nexos unió al Bendito (Bento, Baruch, Benedictus) Spinoza con Alfred Rosenberg, “el sumo sacerdote intelectual de la raza superior”? La respuesta a esa y otras preguntas están en el libro.

Misceláneas de verano. / Miguel Iturria Savón

No pensaba escribir en agosto, agotador por el exceso de luz, calor y personas en movimiento. La dictadura del Sol invita a leer bajo la sombra y pasear por el mar al amanecer. Desdeño la monótona sinfonía de las cigarras. Anhelo el otoño…

A veces leo los titulares de la prensa o miro un telediario -televerdugo a veces-, pero los diarios y telediarios suelen ser repetitivos y cansinos como las cigarras. Por ejemplo:

Un buque de una ONG recorre el mar Mediterráneo con 100 o 150 africanos que desean vivir en Europa donde nadie los espera. Gracias a la prensa, el buque fantasma deviene en problema mediático para Italia y España a cuyos gobiernos se les exige «ser humanitarios y acoger a quienes llegan», sea en pateras, en los barcos de las «ONG humanitarias» o saltando las vallas de Ceuta y Melilla, las ciudades autónomas de España en Marruecos. El problema es complejo, pero se analiza desde la emoción, la ideología partidaria y el populismo.

Algunos diarios de los Estados Unidos comentan el deseo del Presidente Trump de comprarle a Dinamarca la isla de Groenlandia, enorme, gélida y casi deshabitada, pero atractiva para Rusia, China y otros estados. La prensa muestra la cara y la cruz del tema y le echa mano a la historia: la venta de Alaska por 100 millones de dólares en el siglo XIX, Rusia a USA. El rollo y pica y se extiende…

Los partidos políticos de España no logran formar Gobierno tras meses de forcejeo y negociaciones. Ninguno tiene mayoría. Los socialistas y los comunistas discrepan entre si a pesar de contar con el apoyo de los separatistas vascos y catalanes que aspiran a fragmentar al país. España se italianiza. La política se convierte en relato, aburre…

El vocablo venezolanizar sigue de moda tras los crímenes del déspota comunista en Venezuela, cubanizada por la isla del Caribe con mentalidad imperial. Si el pequeño imperio rojo ocupó a Venezuela, esta puede venezolanizar a países vecinos o a España donde Podemos difunde el «ideal de Chávez», aquel caudillo sin ideas que murió de cáncer en La Habana. Como el dilema no cesa, la prensa relata el hastío.

El absurdo es infinito como el universo. Os invito a leer bajo la sombra o pasear por la orilla del mar.

Humillación cotidiana. / Miguel Iturria Savón

Con casi 110 mil kilómetros cuadrados y 14 millones de personas (once en la isla y tres por medio mundo) Cuba es la isla más extensa del mar Caribe y un referente internacional por su música y su literatura. La mayor del Caribe, situada a la entrada del Golfo de México, es ruidosa pero no es excepcional como creen algunos intelectuales y políticos nacionalistas; allí, al igual que en Bahamas, Guadalupe, Puerto Rico o República Dominicana, el mar, el sol, las playas y sus palmeras modelan el paisaje, barrido por los ciclones tropicales entre mayo y noviembre de cada año. Ni siquiera por su historia o su economía, devastada por seis décadas de dictadura comunista, es atractiva la isla azul varada en el tiempo.

Si en algo es singular aquella isla es por la humillación cotidiana que padecen los cubanos, atados a mitos mesiánicos acuñados por los nacionalistas del siglo XIX y reproducidos como mantras por la aristocracia verde oliva que gobierna desde 1959. La Patria como un fardo ideológico, bandera y deberes, no derechos. Marginación progresiva, domesticación cotidiana, el éxodo como alternativa, la cárcel para quienes desafían la letanía de Palacio. Hasta la rebeldía digital es inimaginable por el monopolio que controla la radio, la televisión, la enseñanza… Hay, por supuesto, gentes con madera de héroes, activistas cívicos y brechas informativas: Primavera digital, Convivencia, Estado de Sats, 14ymedio.com y, desde Miami, Cubanet y otras páginas independientes.

Muchos sueñan, algunos luchan por la posibilidad de gritar, informarse, recibir un poco de comprensión, vivir una vida normal con algo de comer y vestir sin tener que gritar o ponerse la máscara. Predominan los zombis de laboratorio, los que callan, desfilan y aplauden, ajenos a la tolerancia como experiencia cotidiana, las leyes y los derechos ciudadanos donde la democracia es una palabra que asusta.

Por la insólita involución insular, lo cubano se asocia con la miseria, la falta de libertad y de alternativas al desarrollo personal, la grosería colectiva y el silencio cómplice. Si no es posible vivir libremente y cada día es un reto bajo el sol la Patria deviene apéndice peligroso. La Patria son los parientes y los amigos, no la bandera y los símbolos del pasado, la Patria la podemos llevar a cuesta, tirarla al rincón de los recuerdos o reinventarla sin fatalismo étnico.

La humillación colectiva enlaza con el escenario de ruinas, los automóviles de mediados del XX, los éxodos masivos y jóvenes vestidos con la bandera americana. Vivir sin programa propio crea seres inertes, sombras chinescas manoseando contra el vacío, personajes circulares que no vienen ni van a ninguna parte, nadadores de orilla, duros, fríos, calculadores. Si vivir es acumular derrotas, ahogarse en lo cotidiano y callar -o simular silencio-, Cuba es agónica y aburrida, al menos desde hace sesenta años. Quizás por eso hay que liberar la mente, informar para descodificar y tirar el muro levantado en nombre de la libertad.  

Festival de Teatro Clásico de Almagro. / Miguel Iturria Savón

Almagro era un apellido ilustre para mí -Diego de Almagro, conquistador y gobernador de Chile- antes de ir al Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro donde solo vi tres dramas y el video “Hombres necios”, de Sor Juana Inés de la Cruz, pero recorrí la pequeña y patrimonial ciudad manchega, su Corral de Comedias (de 1628), el Teatro municipal, el Museo Nacional del Teatro, el Teatro Hospital de San Juan, la antigua Universidad renacentista (1536), los Museo -Etnográfico y del Encaje-, la enorme y armoniosa Plaza Mayor, el Palacio de los Fúcares (banqueros bávaros del siglo XVI) y las majestuosas iglesias y conventos (Bartolomé, San Agustín, San Blas, Madre de Dios y Encarnación), todos en pie, algunos restaurados con fines culturales.

Teatro clásico en el único Corral de Comedias que subsiste en Hispanoamérica. Lo clásico redivivo en espacios arquitectónicos donde los autores escribieron y representaron sus dramas y comedias. Hasta el Silo y la antigua Universidad Real de Almagro testimonian el esplendor político y económico de aquella villa medieval que acoge en sus palacios, iglesias y conventos a diversas representaciones del arte. El arte en la comarca de Campo de Calatrava, atravesada tantas veces por el Quijote y Sancho Panza, el Conde de Valparaíso, las compañías de cómicos y poetas y los vendedores de vinos y quesos manchegos.

El 42 Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, programado del 4 al 28 de julio y dedicado a Sor Juana Inés de la Cruz, la monja poeta, incluye piezas de Ruiz de Alarcón –El desdichado en fingir, El rey de sí mismo y La verdad sospechosa-; Calderón de la Barca –La dama duende, La hija del aire, La vida es sueño-; Vélez de Guevara –El diablo cojuelo-, Agustín Moreto –El lindo Don Diego, El desdén, con el desdén-; Álvaro Tato –Todas hieren y una mata-, Lope de Vega –El perro del hortelano, La viuda valenciana, Fuenteovejuna, etc.-; Rojas Zorrilla –Entre bobos anda el juego-, Lope de Rueda –La corte de los bufones-, versiones de o sobre textos de Miguel de Cervantes, obras homónimas como El Lazarillo de Tormes, Crónicas anacrónicas de tres pícaros novohispanos, Coplas y romances de cordel y autores y compañías de México, Uruguay, Chile, Costa de Marfil e Irlanda, más piezas y poemas de Sor Juana Inés de la Cruz –No acabarán mis flores, Los empeños de una casa-, tan versionada como Cervantes y Lope de Vega.

El Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, patrocinado por el Ministerio de Educación y Cultura de España, la Secretaría de Cultura de México y otras entidades públicas y privadas, ofrece asimismo exposiciones y certámenes colaterales para animar a dramaturgos, actores y jóvenes realizadores. En el 2019 el XIX Premio Corral de Comedias se otorga a la actriz Adriana Ozores.

El Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro es una fiesta para reír, evocar  y pensar en aquellos escritores y actores populares -y renacentistas- del llamado “Siglo de Oro” (fines del XVI a mediados o fines del XVII). Ellos nos legaron arquetipos humanos y referentes cotidianos. Por eso son clásicos y actuales.

Paisajes, molinos, castillos…/ Miguel Iturria Savón

Millones de personas viajan en verano, yo prefiero la primavera y el otoño, en verano leo más, escucho música y, a veces, paseo por la playa al anochecer. Pero el fin de semana recorrí parte de Castilla la Mancha: la ruta de los molinos de vientos -los de Puerto Lápice, evocados por Cervantes en El Quijote, los de Campo de Criptana que confundió con gigantes y los de Herencia y Alcázar de San Juan-, casi todos del siglo XV y XVII. Los molinos marcan el insólito y apacible paisaje de esos campos amarillentos transitados durante milenios, lugares de paso con tesoros naturales y patrimoniales, espacios únicos en el mundo como las minas de Almadén, el Valle de Alcudia y Sierra Madrona, el río Guadiana, las lagunas de Ruideras, los parques nacionales las Tablas de Daimiel y Cabañeros, el Campo volcánico de Calatrava y la red de castillos, conventos, iglesias, plazas y museos de Ciudad Real y pueblos como Tomelloso, Villamanrique, Almagro o Argamasilla de Alba, «el lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiso acordarse» Cervantes al escribir El Quijote pues estuvo preso allí y conoció al enloquecido hidalgo Rodrigo Pacheco y a su sobrina Aldonza, protagonistas de su novela.

El paisaje aún es cervantino en casi toda Castilla la Mancha donde hay más estatuas de Sancho y El Quijote que de los Maestres de las órdenes militares de Santiago, Calatrava y San Juan, figuras que forcejean en el imaginario local con las fiestas y tradiciones. Impresionan al visitante el Museo del Queso Manchego, la Torre del vino en Socuéllamos, la Fiesta del vino en Valdepeñas, el Carnaval de la apacible Ciudad Real y el famoso Corral de Comedias de Almagro, sede del Festival Internacional de Teatro Clásico, tema del próximo post.

¿Cambio climático? / Miguel Iturria Savón

Ha llegado el verano y la prensa comenta las oleadas de calor y cómo evadir su impacto. Los meteorólogos de los telediarios son más asertivos al ofrecer el parte diario por regiones o países. El calor sube en casi todas partes pero cuando en Sevilla o Madrid asciende a 38 o 40 en Montreal o Manitoba oscila entre 20 y 22 grados lo cual compensa a los habitantes de Canadá, fría y vasta como la Siberia rusa.

No se que dicen en verano los gurús del cambio climático, acostumbrados a asustarnos con predicciones catastróficas por el uso excesivo de petróleo y otros carburantes que contaminan la atmósfera. ¿Por dónde andará ahora Al Gore o Ay God? A mí no me apena ver a un oso en medio del océano Ártico ni a los árabes en sus camellos atravesando el desierto del Zahara. Es su hábitat. Me preocupa, por supuesto, el posible desequilibrio planetario y la probable extinción de algunas especies de aves y animales.

Y hablando de verano y cambio climático, recuerdo que al atravesar ciudades de España, el norte de Italia y el sur de Grecia, percibo el predominio de la naturaleza sobre la especie humana y sus urbanizaciones. En la isla griega de Hydra, por ejemplo, las casas y calles descienden de la ladera hacia el mar, el puerto es el límite. El mar se impone también en las numerosas islas de Venecia, el Caribe, Japón o Filipinas.

La IPCC-Al Gore difunde muchísimo el tema del cambio climático, hasta en Cuba, donde disecaron ciénagas y unieron cayos e islas con pedraplenes que diezmaron a la fauna y la flora, adoran al político americano que perdió las elecciones con W. Bush pero recibió un Oscar y el Premio Nobel de la Paz o el Clima, no recuerdo. No pienso en Al Gore ni en Good cuando veo audiovisuales sobre la naturaleza y sus cambios, pero hace poco visualicé el documental El gran timo del Calentamiento Global, basado en entrevistas a científicos y personalidades de universidades y centros de investigación como el MIT, La NASA, el Instituto Pasteur, La Universidad de Londres y Jerusalén, quienes dicen que no hay consenso científico y que la IPCC- Al Gore «Es un grupo de políticos.» No respetan la ética ni los métodos de investigación. «Sólo financian los proyectos que apoyan sus posiciones.»

Ven, siempre lo mismo, unos afirman y ganan dinero y terreno mediático en un tema, mientras otros aconsejan cautela y observar sin absolutizar lo expresado por el centro o gurú de moda. En fin, hay más certezas e hipótesis en las predicciones climáticas que verdades inamovibles.

El verano pasará como pasan las demás estaciones. Volveremos al otoño y luego al invierno y a las imágenes del oso y las focas en el polo norte o sur, «en peligro por la acción irresponsable del hombre», incapaz de obedecer a los calentólogos que profetizan catástrofes.

Algunas frases de Winston Churchill. / Miguel Iturria Savón

Tras visualizar el filme El instante más oscuro, sobre la vida de Winston Churchill, leo Las mejores frases de Winston Churchill, un libro de citas que acredita la inteligencia, la agudeza, el sentido profético y del humor y la vasta experiencia vital y política del estadista inglés, quizás el más polifacético y carismático líder europeo del siglo XX. El hombre que predijo la Primera Guerra Mundial y arengó a los adormecidos gobernantes y parlamentarios ingleses contra la expansión del nazismo antes de que Hitler invadiera a Polonia y desatara la Segunda Guerra Mundial.

Nacido en 1874 y fallecido a los 90 años, el 24 de enero de 1965, Winston Churchill fue militar, parlamentario, Ministro de Comercio, del Interior, de Hacienda, Lord del Almirantazgo y Primer Ministro (1940 al 45 y de 1951 a 1955). Destacó primero como oficial de caballería en la India y en Sudán (1898 y 1899) y como reportero del Morning Post en la Guerra de los bóers -África del sur, 1898- donde cayó prisionero, se fugó y devino héroe por su azarosa y larga travesía hasta llegar a Londres.

En su caso, la fama de Héroe y Estadista -así, con mayúsculas-, no merma su celebridad como biógrafo, historiador, escritor, pintor -alias Charles Morin- elogiado por Picasso, orador y novelista. Recibió en 1955 el Premio Nobel de Literatura por sus Memorias sobre la Segunda Guerra Mundial. Escribió -antes y después- más de diez libros y cientos de discursos de placer lectivo y hondura humana.

Al ser nombrado Primer Ministro del Reino Unido en mayo de 1940 dijo: “No tengo nada que ofrecer, excepto sangre, sudor y lágrimas”. Y movilizó a los ingleses…

Entre sus frases, leer el libro, por favor, hay de todo, escojo algunas por proféticas, pragmáticas y aún vigentes:

  •  “Soy optimista. No parece muy útil ser otra cosa”.
  • “El éxito es la capacidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”.
  • “Una nación que intente prosperar a base de impuestos es como un hombre con los pies en un cubo tratando de levantarse tirando del asa”.
  • “El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia, la prédica de la envidia. Su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria”.
  • “Si pones comunistas a cargo del desierto del Sahara, en cinco años habrá escasez de arena”.
  • “Los primeros cristianos decían “Todo lo mío es tuyo”; los socialistas dicen «Todo lo tuyo es mío”.
  • “Muchos miran al empresario como el lobo que hay que abatir; otros lo miran como la vaca que hay que ordeñar; pero muy pocos lo miran como el caballo que tira del carro”.
  • “Los fascistas del futuro, se llamarán a sí mismos antifascistas”.

No sigo. Poned su apellido en Google para acceder a su biografía, libros, imágenes, discursos y frases, algunas no dichas por él pero atribuidas a él por error, ignorancia, pragmatismo…


D. Bowie en Wild is the Wind. / Miguel Iturria Savón

Tengo la costumbre de escuchar música al amanecer para que nada contamine mis emociones antes de ponerme en marcha. En días de luz y sol prefiero el pop y el rock. Hoy amanecí con el inglés David Bowie, ¿lo recuerdan? Bowie, como John Lennon, Mick Jagger, Freddie Mercury y Elton habitan la memoria sonora de varias generaciones. Nacieron en los años cuarenta y se impusieron en los escenarios a partir de los sesenta. El londinés David Robert Jones, alias David Bowie, fue un niño dotado para las artes, antes de cantar y componer aprendió a tocar la guitarra, el clarinete, el piano y otros instrumentos. Hombre de muchas voces y estilos, fue uno de los grandes intérpretes del hard rock, el heavy metal, el soul, el pop… Esta superestrella del rock es recordada por canciones como Héroes, Starman, Under Pressure o Lazarus, su último álbum (2016). En el escenario Bowie fue tan grande como Elvis Presley o Little Richard, sus ídolos iniciáticos. Disfruten Wild Is the Wind, una de sus más bellas canciones de amor. Emotiva, envolvente, mágica…