Ruidos de fondo. / Miguel Iturria Savón.

Portillo de la Luz

En estos días, el nombre de Cuba ha sonado en la prensa española, pero no por las detenciones arbitrarias ni las huelgas de hambre de decenas de opositores encarcelados, sino por la declaración del actor Willy Toledo -excepcional en su rol de follador atrapado en Crimen ferpecto-, quien tras abrazar al sucesor de Hugo Chávez anunció en Caracas que en mayo se irá a vivir a Cuba, sobre cuyo régimen dijo maravillas que desataron comentarios satíricos en El País y otros medios de la Península.

Desde la mayor de las Antillas resuenan también el nombre de dos personajes que pasaron a mejor vida: Alfredo Guevara, fundador y ex presidente del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica, y el compositor César Portillo de la Luz, autor de Contigo en la distancia, Tú mi delirio, Realidad y fantasía y otras canciones que le dieron fama y dinero, además del reconocimiento de las instituciones culturales de la dictadura, con la cual se identificó sin llegar a escribirle himnos ni libelos laudatorios al estilo de A. Guevara, Cineasta en Jefe, y del trovador y ex diputado Silvio Rodríguez, ícono de la «canción comprometida».

No comentaré la decisión del actor español en este blog, pues ya lo hicieron los cibernautas ibéricos; aunque tal vez sea una táctica publicitaria para llamar la atención y conseguir algún contrato en La Habana. Está por ver si el Ministerio del Interior le otorgará la Tarjeta de Residente en Cuba, donde hay que tener intereses y ofrecer beneficios para ser bien recibido.

Sobre el finado Alfredo Guevara, sugiero a quienes lo califican de «gran intelectual, cineasta y diplomático cubano», que entren al blog de la narradora Zoe Valdés y lean su post del 19 de abril; ella lo retrata en cuerpo y alma pues trabajó con él en la Embajada de Cuba en la UNESCO y antes fue redactora de la revista Cine Cubano, adjunta al feudo fílmico del señor Guevara.

A César Portillo de la Luz lo conocí y traté personalmente décadas atrás, mas no viene al caso divagar sobre el asunto ni exagerar su aporte al filing y su manojo de canciones famosas, muy por debajo del extraordinario legado musical del maestro Ernesto Lecuona, quien murió exiliado en España a pesar de su deslumbrante obra pianística, orquestal, compositiva y de formación de intérpretes.

Me parece bien que sea reseñada la vida y la obra de las personalidades de la cultura cubana, pero es lamentable que la prensa de España y otros países de Europa difundan ruidos de fondo y vaguedades sobre lo cubense, mientras silencian la tragedia que sufre la isla, diezmada y agotada por la monarquía comunista que le sigue exigiendo un esfuerzo extra para sobrevivir.

Guevara condecorado