Silencio y poesía en Rafael Alcides. / Miguel Iturria Savón.


Rafael Alcides, poeta cubano

Ayer cumplió 80 años el poeta cubano Rafael Alcides Pérez, quien sigue en La Habana como un abuelo pobre, fuerte y apacible; lúcido en medio de la locura social y la clausura literaria, ajeno a egos personales y rabietas tribales. Él conoció la fama y el sabor del aplauso desde los años juveniles, cuando se impuso en el enjambre de aquellos poetas de la intimista y renovadora generación del 50, quienes transitaron del distanciamiento y la apatía durante la dictadura del general Fulgencio Batista a la euforia desatada por la revolución liderada por Fidel Castro, la cual removió los cimientos de la nación e impuso exilios y silencios.

Rafael Alcides deja una impresión imperecedera a quienes le conocen personalmente. Crece la admiración si has leído sus poemas antes de escuchar su voz de trueno con ritmo. El poeta seduce a los oyentes por el flujo de cascada de sus imágenes y metáforas, sonoras y profundas como la  sencillez que anima sus actos.

Él, que hace décadas renunció a publicar en Cuba, sabe que su nombre gravita en la memoria de sus libro y en algunas revistas que recogen sus versos más trascendentes. El autor de Agradecido como un perro fue excomulgado del santuario poético oficial y santificado por literatos y amantes de la poesía. Su nombre apenas circula en la isla, donde sus libros son una rareza en portales de anticuarios, bibliotecas personales y en los catálogos de la Biblioteca Nacional.

Desde España me sumo al homenaje que le rinden los íntimos al escritor octogenario, enfrascado aún en la faena creativa. Dentro de unos años, cuando alguna editorial asuma el rescate de sus poemarios y novelas, los nuevos lectores tendrán en sus manos Humo de montaña,  Gitana, Libreta de viaje, La pata de palo, Memorias del porvenir, Noche en el recuerdo, Y se mueren, y vuelven, y se mueren, además de Nadie -su penúltimo poemario- y las polémicas narraciones Contracastro y El retorno de los muertos.

 

 

 

Un pensamiento en “Silencio y poesía en Rafael Alcides. / Miguel Iturria Savón.

  1. Gracias Miguel por este comentario evocador y poético. En España Rafael Alcides es un desconocido, pero yo lo conocí en La Habana en casa de Yoani Sánchez y me impresionó por su voz, su cultura y la agudeza de sus apreciaciones sobre Cuba.

Los comentarios están cerrados.