El Sexto, entre pintadas y registros. / Miguel Iturria Savón.

El Sexto, Abajo Castro.

Alto como un pino y auténtico en su deseo de expresarse a través de ese arte efímero y desafiante que es el grafitis, al joven cubano Danilo Maldonado Machado -alias El Sexto- no le sonríe el verdor de la primavera ni el exceso de la luz tropical, a pesar de amar el colorido de los árboles y las brisas del mar que refrescan la bulliciosa noche en las calles de La Habana, la ciudad cuyos muros son objetos de sus pintadas, tan explícitas y alegóricas como la realidad que intenta apresar con spray.

No es que El Sexto quiera embellecer a esa ciudad agridulce que desafía la humedad del tiempo y la desidia oficial. Más que embellecer, sus murales nocturnos llaman la atención de los aburridos transeúntes capitalinos, acostumbrados a mirar sin mirar y a oír sin oír en medio de la violencia y el desamparo generados por el servilismo y la cobardía inducida por el despotismo de Estado.

Y por eso tiene problemas con la policía política y con la otra policía, la que controla el orden y cumple con la orden de detenerlo en la vía pública por llevar un spray en uno de sus bolsillos y luego hacerle un registro en su casa e incautarle sus obras y materiales de pintura, además de multarlo con mil pesos sin especificar el delito cometido.

En un breve video filmado por el fotógrafo Claudio Fuentes, El Sexto se niega a pagar esa multa pues “yo demostraría que estoy haciendo algo malo, que ser artista es un acto de delincuencia”. Y afirma: “Prefiero obligar a los tribunales a que me hagan un juicio para demostrar en qué y a qué estoy haciendo daño”.

Esperemos que Danilo Maldonado Machado, cuyo seudónimo satiriza la demencial campaña política del castrismo para liberar a cinco de sus espías condenados en los Estados Unidos, salga bien de esta nueva cacería policial, una más entre tantas detenciones y registros para disuadirlo de sus “inquietantes” pintadas callejeras.

A quienes deseen saber la odisea urbana de este artista habanero que ejerce sin permiso la libertad de expresión, le sugiero entrar en su blog, ubicado en el portal Vocescubanas.com, donde está el video que le realizó Claudio Sánchez. También pudieran leer en Cubanet el esclarecedor artículo del narrador Ernesto Santana Zaldívar, que recrea la última pelea del Sexto contra el acoso policial y jurídico en esa isla de autómatas vestidos de funcionarios y de intelectuales vacunados contra el sentido crítico.

En mi caso, doy fé de la valía personal, artística y solidaria de ese chico grande que dibuja con spray palabras prohibidas, estrellas y gallitos paródicos y rostros ingenuos y asustados. Coincidí con él varias veces en la casa de Yoani Sánchez -célebre autora del blog Generación Y– y en la residencia del físico Antonio Rodiles, líder del programa virtual Estado de Sats; además de asistir y comentar en Cubanet la Exposición montada por El Sexto en el apartamento del cantante Gorki Águila, el 29 de octubre del 2011. Me traje a España la sábana que me pintó Danilo Maldonado Machado en mi piso de Centro Habana, días antes de coger el avión de la libertad. Esa sábana convertida por El Sexto en mural de protesta contra mi retención policial es un testimonio de denuncia y amistad.

El Sexto, grafite

 

Un pensamiento en “El Sexto, entre pintadas y registros. / Miguel Iturria Savón.

  1. Hola Miguel, buen comentario, breve, ameno y necesario sobre ese chico que se atreve a pintar las paredes de la capital de esa isla secuestrada por una casta militar que pregona libertades que niega desde que tomó el poder hace medio sigo. Un fuerte abrazo de Angie.
    Por cierto, he intentado comentar otros escritos suyos y no pasan al intentar enviarlos. Lo de la URL paraliza a varios amigos míos que también desean escribirle. Aclare eso por favor.

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