Donald Trump, ¿hombre alfombra? / Miguel Iturria Savón

Donald Trump jura y asume la Presidencia de Estados Unidos

Donald Trump asume la Presidencia de Estados Unidos.

No sé si la Oficina de Prensa de la Casa Blanca, la CIA u otra institución estadounidense monitorea y procesa los artículos de los medios de comunicación internacionales sobre sus líderes. Si lo hicieran, la faena es enorme, al menos desde los días previos a cada elección presidencial -en noviembre cada cuatro años- hasta la toma de posesión del nuevo mandatario ejecutivo, cuyo programa electoral, entrevistas y discursos provocan enormes expectativas en medio mundo.

A Donald Trump, nuevo inquilino de la Oficina Oval, los medios informativos le pusieron la lupa encima desde que rivalizó con los contrincantes de su propio partido, a los cuales se impuso antes de ser nominado y enfrentarse a Hilary Clinton, a quien derrotó pese a liderar las encuestas, expresarse en un lenguaje políticamente correcto y contar con la simpatías de las estrellas de Hollywood y de los líderes de opinión de su país y medio mundo.

A esta altura del juego, no vale la pena reproducir titulares, casi todo se ha dicho desde todos los ángulos mediáticos, políticos, económicos, militares y académicos. Un brevísimo análisis desvela, sin embargo, el enfoque binario y simplificador del “bueno” que se fue -B. Obama- y el “malo” que lo sustituye -D. Trump-, además del “papel” -real o sobrevalorado- concedido a los Estados Unidos como garante militar, financiero y político del orden mundial en momentos de fragilidad de Europa, Asia y América ante la expansión terrorista y el rearme y liderazgo de dos potencias emergentes: Rusia y China.

Donald Trump despierta pasiones, inquietudes, temores, odios, desdén y desesperanza, salvo en los millones de electores que lo catapultaron a la Casa Blanca y en los medios de información que apostaron por él. Antes de ocupar el sillón presidencial lo calificaron de “nacionalista”, “proteccionista”, “populista”, “racista”, “redentor de todos los males”… Según un Premio Nobel de Literatura: solo desde la ficción se concibe que ganara Trump.

No estoy a favor ni en contra de Donald Trump, pero le deseo suerte ante los retos y desafíos que asume. Quizás al gobernar, apacigüe las expectativas creadas en su contra. Tal vez Estados Unidos no sea el ombligo del mundo ni D.T se comporte como Hitler o Stalin. A lo mejor la “real polítik” se ha convertido en Reality Show.

Como no creo en buenismo ni en malismo político, pienso que el impredecible D. Trump es un hombre alfombra que un día se sacude el polvo y sale a volar ante el asombro de quienes están sentados en el salón y se quedan con los pies al aire mirando la mierda acumulada. Ese hombre alfombra desata el inconsciente colectivo y expresa sin filtros los miedos y prejuicios que nos corroen, pero callamos para evitar malentendidos y ser políticamente correctos.