Antonio E. González-Rodiles, una voz en el límite. / Miguel Iturria Savón

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Coincidí varias veces en La Habana con Antonio E. González-Rodiles Fernández,  uno de los rostros más visibles y admirados de la disidencia en Cuba, respetable por su activismo cívico e ideas innovadoras para salir del pantano creado por décadas de dictadura en la isla. Antonio salió de la irrelevancia inducida en julio de 2010 con el proyecto Estado de Sats, creado como “espacio plural de participación y debate” en la sociedad civil, pero recibido con ataques por la maquinaria de propaganda y con detenciones y amenazas de la policía política de Castro -Seguridad del Estado-.

En la ciudad del sol constante y policías fantasmales, Antonio y sus colegas de Estado de Sats agitaron el Corral de comedias de las instituciones estatales, cuya neolengua no digiere aún los artículos de la prensa independiente, los post de la blogger Yoani Sánchez ni las denuncias y propuestas de los pequeños partidos emergentes, todos reprimidos y lanzados al baúl de los “enemigos”.

Antes de conocer a Antonio E. González-Rodiles asistí a una velada organizada por Estado de Sats y publiqué, el 3.8.2010, “Cultura viva en Casa Gaia”, una reseña sobre el programa ofrecido en la institución habanera. Entonces Estado de Sats sorprendía por igual a los neófitos del debate y a los cachorros de la policía política. “¿Quiénes son estos atrevidos?”, preguntaban algunos con agrado o desdén, anclados en la zona de confort del adoctrinamiento o distantes del ABC inoculado.

Antes de convertirse en un opositor visible y con programa Antonio representó a Cuba como nadador en los Juegos Panamericanos y conquistó medallas de oro y plata en eventos internacionales. Obtuvo después el título de Licenciado en Física en la Universidad de La Habana y de Máster en el Instituto de Ciencias Nucleares de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), de donde se trasladó a la Universidad Estatal de Florida y se graduó en el 2005 como Máster en Matemáticas, ejerciendo de Profesor auxiliar en ese centro y en el Tallahassee Community College.

Antonio E. González-Rodiles, casado con una mexicana y con una hija en el país azteca, dio un salto al vacío al regresar a Cuba, ese país poblado y vacío en cuya transformación democrática intenta concentrarse a pesar del murmullo, la inercia colectiva y las carencias que envilecen. Dejó de ser el académico bien pagado en un estado grande y próspero y puso su rostro sin complejos frente a las cámaras del audiovisual temático de Estado de Sats, un espacio dentro del abarcador programa de Tertulias, Exposiciones, Seminarios y debates sobre Cuba y sus retos. El impacto mediático de esos audiovisuales coincidió con las Marchas urbanas de las Damas de Blanco, la discreta difusión de revistas digitales como Convergencias, Voces Cubanas, el Semanario Primavera de Cuba, la plataforma blogger nucleada en torno a Yoani Sánchez y Reinaldo Escobar y la circulación en la isla de Cubanet y otras páginas y soportes creados en La Habana, Santa Clara, Pinar del Río, Miami, New York, México y Madrid.

Recuerdo los memorables programas de González-Rodiles como moderador frente a los panelistas Manuel Cuesta Morúa, Julio Aleaga, Wilfredo Vallín y otras voces críticas de alto nivel profesional que desnudaron el vacío económico, la arrogancia política y la narrativa catatónica de la primitiva dictadura comunista en la isla del Caribe. La represión fue proporcional al deterioro de la imagen del régimen y sus representantes, aupados por el oleaje de aventureros populistas que tomaron el poder en Venezuela, Ecuador, Nicaragua y otros países del solar latinoamericano.

Antonio E. González-Rodiles fue acorralado en su residencia de Miramar y detenido varias veces antes de la sospechosa muerte del líder opositor Oswaldo Payá Sardiñas en julio del 2012. Recuerdo aquella noche del 24 de julio en la Estación policial del Cerro, donde las turbas organizadas por la policía acechaban a los activistas que exigían su liberación. En noviembre del mismo año Rodiles fue arrestado cuando se interesaba por la abogada independiente Yaremi Flores, detenida la víspera por agentes de la Seguridad del Estado. Fue liberado 19 días después.

Además de liderar Estado de Sats, González-Rodiles es uno de los Coordinadores generales del Foro por los Derechos y las Libertades, promotor de la iniciativa #TodosMarchamos por una Ley de Amnistía y el derecho a la manifestación pública en Cuba. En su Hoja de ruta el Foro incluye la implementación de los Pactos de Derechos Humanos en las leyes cubanas, a fin de derogar los preceptos que violan o limitan los derechos y libertades de los ciudadanos. Concibe, por supuesto, nuevas leyes de Asociación, de Medios de comunicación y de Trabajo por cuenta propia, encauzados a celebrar elecciones libres y pluripartidistas, pues ya existen los partidos alternativos al monopolista Partido Comunista de Cuba.

Los siete puntos del Foro por los Derechos y las Libertades son, de hecho, una propuesta para el aterrizaje suave en la democracia, es decir, de la ley a nuevas leyes para la reconstrucción económica y social.

Hasta ahora el régimen se enrosca, embiste y no dialoga con los representantes de la sociedad civil. El intento por perpetuarse y hacer invisibles a los actores del cambio pone contra las cuerdas a Antonio E. G-R, y a otras figuras de la oposición emergente,   acusados de resistencia y lanzados tras las rejas de manera selectiva y pendular, como antes en la antigua Unión Soviética y otros países de Europa del Este.

En los casos de González-Rodiles, el escritor Ángel Santiesteban y el grafitero Danilo Maldonado, intervino Amnistía Internacional y la dictadura cedió, aunque mantiene los  cargos y el acoso contra el director del proyecto Estado de Sats y Coordinador de la Demanda Ciudadana por otra Cuba. En aquella isla, castigar es una forma de prevenir el activismo pacífico y sus variantes críticas, lo cual pone a los defensores de los derechos humanos en el limbo jurídico y la opacidad diseñada para ellos en Palacio.

Cuba no es un teatro, pero Antonio E. González-Rodiles Fernández, nacido en La Habana el 21 de julio de 1972, sigue en el momento previo a la salida del actor a escena, es decir, con la energía concentrada o en Estado de Sats, como el programa audiovisual creado por él, Jorge Calaforra y Evelyn Quesada, cuya difusión en diversos soportes informáticos enfoca al escenario y a los actores del cambio, dentro y fuera de la isla de luz y excesos.