La edad de la ira y otras profecías. / Miguel Iturria Savón

Los animales  no se quejan por la condición en que se encuentran, no almacenan bienes, no evocan a sus antepasados ni proyectan que harán el día siguiente. Los humanos que viven en la precariedad apenas piensan en el futuro, aunque su especie creó mitos, rituales, costumbres, calendarios, alfabetos y efemerides, obsesionados por explicar las circunstancias de su entorno, evocar a los antepasados ilustres, clasificar el tiempo y soñar con el progreso, cuya ilusión tecnológica sacude las utopías que olvidaron el contrapeso de la realidad.

Según el ensayista Pankaj Mishra, autor de La edad de la ira, editado en 2017 por Galaxia Gutenberg,  “es hora de abrazar el pensamiento apocalíptico” pues “la modernidad ha fracasado”, lo cual anida “el resentimiento contra las élites”, simbolizadas, por supuesto, en D. Trump, Modi, Le Pen o el Brexit. El pensador hindú radicado en Londres habla asimismo de “guerra civil global”, “estado de emergencia planetario” y “crisis universal” porque “las masas desarraigadas son víctimas de una estafa sin precedente” y responderán con “populismo y brutalidad rencorosa” contra las élites que “se apropiaron de los frutos de la modernidad”.

Quien mire el rostro de Mishra, nacido en Uttar Pradesh en 1969, no lo asociará con el profeta ruso que tomó el poder en 1917 y ofreció el paraíso terrenal, ni con Moisés, Jesús, Mahoma y otros profetas antiguos. Tal vez sea un Gandhi a la inversa que regrese de Londres para liberar a los parias de la India sometidos por la casta de brahmanes que siguen apropiándose del esfuerzo de millones de compatriotas suyos.

Pero no, Mishra no apunta sus dardos proféticos hacia su país, sino hacia Occidente donde el futuro ya no se asocia a la promesa de igualdad y prosperidad; se vincula a la violencia y al pensamiento apocalíptico que sustituirá la complacencia y la fantasía instalada en Europa occidental y Norteamérica. Mishra no se queda corto al vaticinar que “el ISIS es un síntoma de algo más grave: la sensación de realizarse en la vida a través de la violencia”.

Difiero del pensamiento apocalíptico y de los profetas, tan viejos como los dioses, las guerras, los caudillos, las crisis económicas, políticas y humanitarias. Creo en el mundo como una espiral de variación imparable donde caben la tecnología y sus consecuencias, las certezas e incertidumbres que inspiran a poetas, filósofos, teólogos, científicos y artistas. Dicen que el tiempo se ha liberado de toda mitología, que todavía el universo es solo uno entre infinitos posibles, que la modernidad está en peligro, el presente es convulso, la nostalgia es un arma y que la posteridad está tan sobrevalorada como el dinero, el éxito, el fútbol, el cine, la política, los telediarios y los Premios Nobel.

Aún Pankaj Mishra no ha sido nominado al Premio Nobel, pero como ensayista y profeta lleva buen paso; tal vez lo reciba si la civilización no sucumbe durante La edad de la ira, mientras tanto, escéptico como soy, sugiero leer otros ensayos ágiles, eruditos y alusivos:

  • Homo Deus. Breve historia del mañana, de Yuval Noah Harari.
  • Contra el tiempo. Filosofía práctica del instante, de Luciano Concheiro.
  • Realismo capitalista. ¿No hay alternativa? Mark Fisher.
  • Contra el progreso y otras ilusiones, de John Gray.
  • El futuro es un país extraño, de Josep Fontana.