Portugal en la Feria del Libro de Madrid. / Miguel Iturria Savón

La literatura portuguesa, una de las más diversas de Europa, lidera la Feria del Libro de Madrid que exhibe en las casetas de ventas del fascinante Parque del Retiro las novedades de casi cuarenta escritores precedidos por Eca de Queirós, Pessoa, Saramago, Lobo Antunes y otros clásicos lusos entre el 27 de mayo y el 11 de junio del 2017.

El pensador lusitano Eduardo Lourenco dijo las Palabras inaugurales de la 76 Feria del Libro de Madrid, tras la entrega del Premio Luso-español de arte y cultura a la escritora Pilar del Río. Será concluida por el narrador y ensayista español Antonio Muñoz Molina con “La risa de Eca de Quirós”. Las pistas portuguesas cuentan con poetas como Nuno Júdice y Ana Luisa Amaral, Francisco Pinto Balmesao, el Teatro completo de José Saramago, la Obra completa de Álvaro de Campos, la Poesía completa de Mario de Sá-Carneiro y entregas de Antonio Lobo Antunes –No es medianoche quien quiere-, José Luis Peixoto –En tu vientre-, Herberto Helder –La muerte sin maestro-, Daniel Faria –De los líquidos-, Lourdes Viegas Pires dos Santos, Boaventura de Sousa Santos y autores que evocan la guerra de Angola, las consecuencias de la última crisis económica y el papel de la mujer en la lucha por la igualdad.

Portugal es un país pequeño -92.391 km cuadrados y 10.562 000 habitantes- situado al oeste de la Península Ibérica. De casi 500 editoriales antes de la crisis quedan 200 que facturan 300 millones de euros al año. Según Gonzalo Martins, el libro impreso goza de enorme prestigio pero los catálogos han sido llevados al formato electrónico a tres euros el título, afectados por la cultura de entretenimiento fomentada en Internet.

En el panorama lírico del otro lado de la frontera hispana hay lecturas al margen del canon moderno de poetas y novelistas desaparecidos, como Eugenio de Andrade, Mario Cesariny, Vergilio Ferreira, Cardoso Pires y Saramago. En la Feria de Madrid los consagrados conviven como un bosque de sombras con figuras emergentes que bracean en el mercado espiritual. Los diversos lenguajes artísticos y generacionales rescatan a “los humillados” en la dramaturgia de Lidia Jorge, los ecos de la guerra colonial en la oralidad -Joao de Mello-, la mistura entre crónica, dramas y libros de viaje -Gonzalo M. Tavares-; la ironía cosmopolita del ilustrador y cineasta Alfonso Cruz, y la ternura frente al individualismo en las obras de Walter Hugo Máe y José Luis Peixoto.

En la Feria de Madrid no faltarán las últimas invenciones en poesía, novela, historia, filosofía, autobiografía, ciencia ficción y ensayos sobre tres sucesos extraordinarios del siglo XX: la Revolución rusa de 1917, las guerras mundiales y la Guerra civil española. Los asistentes podrán comprar algunos títulos de clásicos universales: Nicolái Gógol –Almas muertas– y Gertrude Stein –Tres mujeres-, de españoles: Enrique Vila-Matas –Mac y su contratiempo-, Javier Cercas –El monarca de las sombras-, Marta Sanz –Clavícula-, Luis Landero –La vida negociable-, Irene Gracia –Ondina o la ira del fuego– y las novelas El triunfo y Un enano español se suicida en Las Vegas, de Francisco Casavella; así como El absoluto, Teoría del ascensor y La uruguaya, de los argentinos Daniel Guebel, Sergio Chejfec y Pedro Mairal; Había mucha neblina, humo o no sé qué, de la mexicana Cristina Rivera Garza; Saturno, del guatemalteco Pedro Halfon y Un mundo huérfano, del italo-colombiano Giuseppe Caputo.

Los autores portugueses protagonizan la Feria del Libro de Madrid en compañía de  autores españoles, europeos, americanos y algunos asiáticos y africanos. Un puzle híbrido con figuras de siempre y artífices obsesionados por apresar la realidad. Poesía y filosofía, relatos, ensayos y biografías para soñar y romper la rutina, historias de romanos, vikingos y alienígenas, arte y sociedad, policíacos y un Premio Cervantes nonagenario e irreverente -J. M. Caballero Bonald- que retrata a personajes de la cultura hispana en Examen de ingenios, una de las obras más pedidas en la primavera del 2017.