Un paraíso verde en medio del azul. / Miguel Iturria Savón

Complejo residencial Josone, en Varadero, residencia expropiada a José F. Iturrioz

 

Si las tonalidades de las aguas de Varadero pintan el azul, y el blanco se percibe en su extensa franja de arenas finas, el Parque Josone salpica con el verde de sus plantas al balneario turístico más célebre de Cuba.

Hace unos años, al descubrir este paraíso verde en el infinito azul de Varadero, me sorprendió su nombre y el estilo vizcaíno de una de sus casas y la cerca perimetral. Lógico, fue edificado como complejo residencial y de descanso de José Fermín Iturrioz y Llaguno (Cárdenas, 1880-New York, 1969), uno de los directivos más eficaz de la industria cubana, quien ejerció entre 1926 y 1956 como Director general de Arechavala S.A., empresa de enorme contribución al desarrollo técnico,  productivo y comercial del país.

Las residencias de Iturrioz, expropiadas y convertidas en centro de recreo del Gobierno de Castro, actual Parque Josone, debe su apelativo a las tres primeras letras de su nombre (José) y de la esposa (Onelia). Allí se hospedaron los huéspedes más ilustres del director de Arechavala. Después estuvo al servicio de Fidel Castro quien alojó, entre otros, al mandatario ruso Leonid Brezhnev y al presidente de Chile Salvador Allende.

Josone es un área recreativa y habitacional, edificada por Iturrioz entre 1935 y 1950 en los terrenos comprados en la “Laguna de la Paz”. Tanto “El Retiro” como “La Cabaña” y el resto de las construcciones enlazan entre sí y limitan con una cerca perimetral de piedras, fusionando elementos típicos del caserío vizcaíno con la mansión de descanso de la burguesía criolla. José Iturrioz era hijo de un vasco y una cubana.

Los turistas que entran a Josone pueden pasear por sus ocho hectáreas de terreno y apreciar la reserva de su flora y su fauna, llena de laureles, sauces, ceibas, cocoteros, mangos y flamboyanes de intenso verdor que cobijan bajo la sombra o en las aguas de sus lagos, a patos, pavos reales, quiquiritas y especies representadas por el guacamayo Pancho, mascota del Parque, perteneciente a la compañía turística Palmares, del Grupo Cubanacán del Ministerio de Turismo de Cuba.

Entre las edificaciones recicladas como restaurantes, hallamos “El Retiro”, mansión neoclásica de la familia Iturrioz que ofrece langosta con vegetales y varios platos de la cocina internacional; mientras en la casa ubicada frente a la “Laguna de la Paz” está “El Dante”, especializado en gastronomía italiana. Más abajo, en la cabaña de cantería que recuerda al caserío vizcaíno de su padre, se ubica “La Campana”, con ofertas de comida criolla.

El resto son la piscina, el bar “La guarapera”, “Varadero 1920”, el “Parque de los enamorados”, “El Túnel”, “La arboleda” y el “Jardín de Celia”, en honor a la Secretaria y amante del déspota comunista, quienes expropiaron y desterraron al gran empresario.

El Parque Josone, como la residencia de Dupont y de tantos inversionistas cubanos y extranjeros expulsados por los hermanos Castro, no es un lugar para “el disfrute del pueblo”, sino de una minoría gubernamental y de los turistas que buscan un paraíso verde en el infinito azul de Varadero, próximo a Cárdenas, donde residió el vizcaíno José Arechabala, fundador del complejo industrial y comercial desmantelado por la inoperante oligarquía castrense.