La ciudad transparente. / Miguel Iturria Savón

Resultado de imagen de Fotos y novelas de Ray Loriga

Los escritores consagrados compiten con ventajas en el mercado editorial, sobre todo cuando su entrega  ha sido premiada y hay que recuperar los millares de dólares o euros del Premio, obtener ganancias, pagarle al autor y posesionar la obra en el saturado mercado libresco, en desventaja con la incesante demanda de productos audiovisuales, textos de autoayuda y otros productos y espectáculos masivos como el fútbol.

Pienso en esto tras leer Rendición, de Ray Loriga, ganador del Premio Alfaguara de novela 2017. ¿De qué va Loriga en esta obra? De una guerra absurda narrada por un personaje de vida cotidiana que ha perdido a sus hijos en la contienda y sobrevive, entre el temor y la posible delación, con su esposa y un niño que llegó misteriosamente a casa. La evacuación tuvo como destino la anhelada -y mítica- ciudad transparente, “donde todo es de dominio público y extrañamente alegre… hasta el momento en que… despierta y…asume las consecuencias”.

Según el Acta del Jurado del XX Premio Alfaguara de novela, el libro de Ray Loriga es “Una historia kafkiana y orwelliana sobre la autoridad y la manipulación colectiva, una parábola de nuestras sociedades expuestas a la mirada y al juicio de todos. A través de una voz humilde y reflexiva con inesperados golpes de humor, el autor construye una fábula luminosa sobre el destierro, la pérdida, la paternidad y los afectos”.

Coincido con el Jurado. Rendición discurre con inteligencia, sin alardes expresivos y con una impecable estructura compositiva. Pero es muy predecible, demasiado correcta en su formulación ideoestética y tiene un estilo tan cinematográfico -Loriga es narrador y guionista de cine- que nos deja la impresión de haberla visualizado en el cine antes de leerla. Le debe mucho al cine, supongo, quizás a Black Mirror o a otra serie en vez de El Castillo, de Kafka, o 1984, de George Orwell. Tal vez el impacto esperado con esta “fábula de éxodo, destierro y pérdida” sea más común -por real y cotidiano- de lo previsto por la ficción y por el despliegue del marketing editorial.

Kafka y Orwell son clásicos de la literatura universal, pero su profesías conspiranoicas y antiburocráticas han sido superadas por el desarrollo tecnológico -la telefonía móvil, Internet y sus redes-, las normativas estatales y por la “banalización del mal”, evidente en los atentados terroristas con disfraz étnico o religioso. Ficcional sobre el control y la manipulación colectiva es válido, pero no redefine la literatura ni aporta certezas y caminos de luz ante los confusos escenarios contemporáneos.

Por último, Rendición es un título muy explícito y previsible para un creador tan prolífico como Ray Loriga, autor de Lo peor de todo, Héroes -adaptada al cine por el propio Loriga como La pistola de mi hermano-, Caídos del cielo, Tokio ya no nos quiere, El bebedor de lágrimas y otras novelas y relatos exaltados por la crítica española y traducidos a varias lenguas.