Homeland. / Miguel Iturria Savón

Desde Black Mirror -Espejo negro-, de Netflix, a la cual dediqué dos comentarios en julio de 2017 y enero 2018, evadí engancharme a otras series de la televisión por cable con éxitos de público y crítica por el diseño de los personajes, la solidez dramática e interpretativa y la capacidad de sus guionistas y realizadores para contar sin tapujos las historias de sucesos y personajes vigorosos, reales o ficticios pero creíbles por desentrañar la complejidad de personajes enfrentados al amor, el odio, el miedo, las obsesiones y manías, egoísmos, traiciones y tradiciones, las dependencias afectivas y delirios que, bien interpretados, resultan auténticos, atractivos y adictivos.

Sigo anclado en la lectura, pero tras la literatura me inclino por el cine, medio desplazado por los shows post 11 de septiembre -del 2003-, es decir, por las sagas de la televisión por cable que retoman a la mafia, la adicción por el sexo, las drogas, los asesinos en series, algunos hechos o personajes históricos y el espionaje, las nuevas tecnologías al servicio de terroristas y agentes encubiertos, condimentados por las percepciones religiosas y culturales en conflicto, entre otros temas, por supuesto.

En eso anduve en los días de “Semana Santa”, atrapado en casa frente al televisor, incapaz de apagar el aparato -salvo para comer o dormir unas horas- ante Homeland, la serie dramática de la televisión estadounidense con formato de thriller político y psicológico, realizada por Howard Gordon y Alex Gansa en base a la serie israelí Hatufim (Secuestrados), creada por Gideon Raff.​​ Comenzó en octubre de 2011 y lleva siete temporadas de 12 capítulos cada una. Casi todos fascinantes.

Disfruté mucho las soberbias actuaciones de Claire Danes (la agente de la CIA Carrie Mathison), Mandy Patinkin (Saul Berenson), Rupert Friend (Peter Quinn), Damian W. Lewis (Nicholas Brody), Morena Silva Baccarin (Jessica Brody), David Harewood (David Estes, Jefe de Contraterrorismo de la CIA), Diego Klattenhoff (Mike Faber), Jamey Sheridan (Vicepresidente de USA), Navid Negahban (el terrorista Abu Nazir), todos en locaciones de Charlotte, Tel Aviv, San Juan (Puerto Rico) escogidos por los productores de la cadenas Showtime y distribuidos por Fox 21.

Homeland está protagonizada por Claire Danes como Carrie Mathison, la eléctrica e intuitiva agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que creyó que el marine estadounidense Nicholas Brody, hecho prisionero de guerra de Al-Qaeda, se convirtió en el enemigo y ahora representa un riesgo para la seguridad nacional. Es el comienzo y el nudo de varios capítulos de espionaje, traumas y acciones galopantes con giros sorpresivos y escenarios convincentes.

Como en toda serie, el primer episodio estuvo disponible en Internet varias semanas para explorar el impacto y seguir la producción hasta la séptima entrega (72 capítulos en total), premiado al principio con el Globo de Oro a la mejor serie-Drama en 2012, base de las sucesivas renovaciones por Showtime hasta el 2018. El éxito de público y crítica descansa, por supuesto, en la excepcional actuación de Claire Danes, la impulsiva agente que persigue a terroristas y lucha contra sus demonios psicológicos, bajo la supervisión de Mandy Patinkin (Saul Berenson) “el inteligente y políticamente correcto Jefe de División de la CIA”.

¿Qué hace superior a Homeland? ¿Por qué se eleva al nivel de Los Sopranos,  Boardwalk Empire, True detective y The Ware? Todos coinciden en la actuación estelar de Danes como Carrie, “el personaje femenino más fuerte de la temporada” y en las emociones contrapuestas que ella desata, seguida por los protagonistas citados, los temas escogidos, el excepcional trabajo de los guionistas, el realismo de las escenas y el balance logrado entre las entregas. No en vano fue distinguida con los Premios WGA a Mejor Serie dramática, Mejor serie nueva, Mejor episodio-drama, más los Golden Globe Awards a Mejor serie-drama, Mejor actriz-drama (Claire), Mejor actor-drama (Damian Lewis) y el Premio American Film Institute Awards a Top 10 series TV.

En el ranking de esas series que fascinan, además de Homeland, hay varias de la cadena Showtime:

  • Californication (2007). Narra la historia de Hank Moody, un escritor en crisis y entrañable atraído por el alcohol, las mujeres y las drogas.
  • Shameless (2011) Versión de la historia homónima de una familia inglesa desestructurada.
  • The Tudors (2007 a 2010). Basada en el reinado de Enrique VIII de Inglaterra.
  • Episodes (2011). Creada por David Crane y encarnada por Matt LeBranc.
  • Masters of Sex (2013). Una historia con dos temporadas sobre el estudio científico del sexo y sus efectos en el cuerpo humano, visto en los años sesenta.
  • Dexter (2006-2013), Ocho temporadas sobre un asesino en serie protagonizado por Michael C. Hall.