El oro de Moscú. / Miguel Iturria Savón

Filme El oro de Moscú, 2003

No voy a escribir sobre la película El oro de Moscú, la comedia española de 2003 que bajo la dirección de Jesús Bonilla reunió a varias generaciones de cómicos -Santiago Segura, Concha Velasco, Antonio Resines, Alfredo Landa, Alexis Valdés- que satirizaron el suceso histórico acaecido en 1936 y protagonizado por personajes del Gobierno de la República afines a Stalin y la Unión Soviética. En el filme, un anciano moribundo le confiesa al celador del hospital donde agoniza que el oro del estado español no fue enviado al exterior, lo cual desata la disparatada y misteriosa búsqueda por parte de personajes pintorescos ávidos por hallar la pista del enorme tesoro.

La película frivoliza aquel atraco histórico sucedido en Madrid que debió generar novelas, testimonios, óperas y obras teatrales pero, como fue perpetrado por personajes de la República al desatarse sublevación militar que desencadenó la Guerra Civil (1936-1939), apenas es difundido, quizás para no desacreditar a “los buenos” y preservar el discurso de la superioridad moral de las víctimas del Caudillo: el General Francisco Franco resultó vencedor y estableció una dictadura fascistoide, lo cual humilló a “los rojos”, cuyos descendientes reescribieron la historia…

¿Qué sucedió en realidad? ¿Envió el Gobierno Republicano las reservas de oro del estado español hacia Moscú? ¿Lo devolvieron los sucesores de Stalin a España o sigue en Rusia?

“En la madrugada del 14 de septiembre de 1936 un grupo de cerrajeros, sindicalistas y pistoleros de la motorizada (la guardia personal del líder del PSOE Indalecio Prieto que meses antes habían asesinado a Calvo Sotelo) asaltaron el Banco de España que estaba donde ahora, en la Plaza de Cibeles. Los enviaba el ministro de Hacienda del PSOE, Juan Negrín. El Gobierno lo presidía Francisco Largo Caballero, también del PSOE.”

Cuentan que España poseía entonces las cuartas reservas de oro del planeta. Dicen que el Presidente Azaña no fue informado y tampoco las Cortes, lo que despeja cualquier duda: no fue una operación económica política, sino un atraco monstruoso que abrumó al Cajero mayor quien se suicidó de un disparo en su despacho.

Según fuentes consultadas, “el 25 de octubre los buques soviéticos Kine, Kursk, Neva y Volgoles, zarparon de Cartagena con el oro, cientos y cientos de toneladas rumbo a Odesa. Stalin se quedó con todo”. Aún en Rusia.

Como si fuera poco, los mandarines del PSOE ordenaron el asalto sucesivo a las cajas de seguridad de los bancos de Madrid. Meses después de aquellas operaciones de desfalco el Gobierno de la República partió hacia Valencia y de esta a Barcelona, luego a Francia y a México.

La comedia El oro de Moscú no relata la historia, sino uno de sus atajos: el humor en clave de esperpento, tan español, irreverente y hasta “políticamente correcto”. Ah, la memoria, hecha y rehecha como la historia. Que siga la historia pero sin atracos, al menos desde el poder.

En la foto, dos personajes esenciales del envío del oro español a Moscú en sept de 1936.