Bolívar y otros libertadores despóticos. / Miguel Iturria Savón

Retrato de Simón Bolívar, el despótico Libertador y Caudillo de A. L

Quizás el vacío creado por la orfandad -mi padre se fue a Bilbao cuando yo tenía cinco años y mi madre murió en Cuba dos años después- me liberó del fervor patriótico en aquella isla de guerrilleros, milicianos, comandantes y demás  personajillos que parloteaban sin cesar sobre la Patria, el Socialismo, la Libertad y otros temas ríspidos y cansinos, mientras multiplicaban las cárceles, los campos de trabajo forzoso y expropiaban a comerciantes y productores independientes. Los héroes ocuparon un espacio especial en medio de la opresión, unos desde el micrófono, otros desde sus estatuas, hieráticos y silentes, tal vez abrumados por la nueva comedia con matices históricos.

Entre los héroes multiplicados de mi infancia y juventud, los más reverenciados fueron José Martí Pérez (La Habana, 1853-1895), poeta y Héroe Nacional, y Simón Bolívar (Caracas, 1783-1830), alias el “Libertador”, dos rostros del vasto santoral indepe de América Latina, quizás los más mitificados y usados hasta el hastío por los egregios gobernantes de la región. De Martí se ha escrito tanto que aburre hasta su obra lírica. De Bolívar hay tantas estatuas, retratos, plazas, libros y monedas con su rostro de tísico que hasta Karlos Marx escribió un panfleto contra él, comparándolo con el Emperador Napoleón Bonaparte, otro Héroe insoportable por sus excesos, crímenes y ambiciones.

Cuando escucho el nombre de Bolívar recuerdo la novela El General en su laberinto, de Gabriel García Márquez, quien pese a ser colombiano y exaltar a dictadores como Fidel Castro, bajó al “Libertador” del caballo de bronce y describió sus miserias, miedos, enredos amatorios y su devastación física. Hurra por el Gabo, nos invitó a tirar la hojarasca sobre héroes y libertadores despóticos, bien vendidos y santificados.

No invito a historiadores y políticos de Argentina, Cuba, Chile, Venezuela, Colombia, México o Perú a revisar las biografías de sus próceres libertarios, algunos ya lo hicieron, otros lo harán, a la mayoría no les interesa una biografía crítica de personajes del pasado, pues sirven de base a sus fantasías historicistas. En Caracas un caudillo comunista creó la República Bolivariana de Venezuela, aún en pie pese al desastre.

Pienso y escribo sobre Bolívar y otros caudillos despóticos de América Latina -Francisco de Miranda, Antonio J. de Sucre, José A. Páez, José Fco de San Martín, Bernardo O’ Higgins, Juan M. de Rosas, José G. Artigas, Manuel J. Belgrano- tras leer las reseñas de cada uno y visualizar en You Tube los videos La verdadera figura de Simón Bolívar y La negra verdad sobre Simón Bolívar, documentales que exponen con seriedad la vida y las acciones militares y políticas del famoso caudillo. Os invito a visualizarlos en Internet. O leer y repensar la historia que nos cuentan. Ni el tribal y narcisista Dios del Antiguo Testamento merece nuestra frívola obediencia.