El diccionario de Carlos Paz. / Miguel Iturria Savón

El 22 de marzo de 1995 asistí a la presentación del Diccionario cubano de términos populares y vulgares, de Carlos Paz, investigador del Instituto de Literatura y Lingüística, sede del acto. El libro, autografiado por el autor y leído y releído por mi, es una de las pocas joyas que traje a España, donde se quedó Carlos Paz en una de sus conferencias en Madrid, hastiado del manicomio insular y, quizás, del análisis de las manifestaciones del habla popular y vulgar en un contexto tan difícil para vivir y crear.

No sé por donde anda Carlos Paz, supongo que investiga e imparte clase en alguna universidad estadounidense, pero al hojear su libro, tan original como ameno y preciso, creo que su enriquecedora búsqueda lingüística fue ajena a prejuicios y dogmas al adentrarse en el gracejo popular, sin tomar partido ni desdeñar el habla delincuencial y el creciente vulgarismo en aquella isla.

En ese «diccionario de malas palabras» Carlos Paz no solo ofrece la formación de palabras y frases en el habla popular y vulgar cubana, el diccionario temático -personas, cualidades, tratamiento y saludos, raza, parte del cuerpo, vestuario, actividades cotidianas, alimentos, sexualidad, transporte, dinero, drogas, rituales, muerte, autoridad, etc-, sino que glosa la «Unidad y diversidad del español de Cuba», las variaciones territoriales, conducta y jerga y detalles introductorios sobre la cultura europea, los vocablos indoamericanos, subsaharianos y asiáticos, más la influencia del francés y el inglés en el español de Cuba. Todo en 195 palabras, un reto de brevedad y síntesis expositiva, propio de un maestro de la lengua.

Sé que el maravilloso Diccionario de Carlos Paz está agotado. No sé si fue reeditado en España, México, Argentina o USA. Valdría la pena pues es un libro vibrante y atractivo para lectores especializados y personas ajenas a la lectura, incluso los marginales.