¿Cambio climático? / Miguel Iturria Savón

Ha llegado el verano y la prensa comenta las oleadas de calor y cómo evadir su impacto. Los meteorólogos de los telediarios son más asertivos al ofrecer el parte diario por regiones o países. El calor sube en casi todas partes pero cuando en Sevilla o Madrid asciende a 38 o 40 en Montreal o Manitoba oscila entre 20 y 22 grados lo cual compensa a los habitantes de Canadá, fría y vasta como la Siberia rusa.

No se que dicen en verano los gurús del cambio climático, acostumbrados a asustarnos con predicciones catastróficas por el uso excesivo de petróleo y otros carburantes que contaminan la atmósfera. ¿Por dónde andará ahora Al Gore o Ay God? A mí no me apena ver a un oso en medio del océano Ártico ni a los árabes en sus camellos atravesando el desierto del Zahara. Es su hábitat. Me preocupa, por supuesto, el posible desequilibrio planetario y la probable extinción de algunas especies de aves y animales.

Y hablando de verano y cambio climático, recuerdo que al atravesar ciudades de España, el norte de Italia y el sur de Grecia, percibo el predominio de la naturaleza sobre la especie humana y sus urbanizaciones. En la isla griega de Hydra, por ejemplo, las casas y calles descienden de la ladera hacia el mar, el puerto es el límite. El mar se impone también en las numerosas islas de Venecia, el Caribe, Japón o Filipinas.

La IPCC-Al Gore difunde muchísimo el tema del cambio climático, hasta en Cuba, donde disecaron ciénagas y unieron cayos e islas con pedraplenes que diezmaron a la fauna y la flora, adoran al político americano que perdió las elecciones con W. Bush pero recibió un Oscar y el Premio Nobel de la Paz o el Clima, no recuerdo. No pienso en Al Gore ni en Good cuando veo audiovisuales sobre la naturaleza y sus cambios, pero hace poco visualicé el documental El gran timo del Calentamiento Global, basado en entrevistas a científicos y personalidades de universidades y centros de investigación como el MIT, La NASA, el Instituto Pasteur, La Universidad de Londres y Jerusalén, quienes dicen que no hay consenso científico y que la IPCC- Al Gore «Es un grupo de políticos.» No respetan la ética ni los métodos de investigación. «Sólo financian los proyectos que apoyan sus posiciones.»

Ven, siempre lo mismo, unos afirman y ganan dinero y terreno mediático en un tema, mientras otros aconsejan cautela y observar sin absolutizar lo expresado por el centro o gurú de moda. En fin, hay más certezas e hipótesis en las predicciones climáticas que verdades inamovibles.

El verano pasará como pasan las demás estaciones. Volveremos al otoño y luego al invierno y a las imágenes del oso y las focas en el polo norte o sur, «en peligro por la acción irresponsable del hombre», incapaz de obedecer a los calentólogos que profetizan catástrofes.