Misceláneas de verano. / Miguel Iturria Savón

No pensaba escribir en agosto, agotador por el exceso de luz, calor y personas en movimiento. La dictadura del Sol invita a leer bajo la sombra y pasear por el mar al amanecer. Desdeño la monótona sinfonía de las cigarras. Anhelo el otoño…

A veces leo los titulares de la prensa o miro un telediario -televerdugo a veces-, pero los diarios y telediarios suelen ser repetitivos y cansinos como las cigarras. Por ejemplo:

Un buque de una ONG recorre el mar Mediterráneo con 100 o 150 africanos que desean vivir en Europa donde nadie los espera. Gracias a la prensa, el buque fantasma deviene en problema mediático para Italia y España a cuyos gobiernos se les exige «ser humanitarios y acoger a quienes llegan», sea en pateras, en los barcos de las «ONG humanitarias» o saltando las vallas de Ceuta y Melilla, las ciudades autónomas de España en Marruecos. El problema es complejo, pero se analiza desde la emoción, la ideología partidaria y el populismo.

Algunos diarios de los Estados Unidos comentan el deseo del Presidente Trump de comprarle a Dinamarca la isla de Groenlandia, enorme, gélida y casi deshabitada, pero atractiva para Rusia, China y otros estados. La prensa muestra la cara y la cruz del tema y le echa mano a la historia: la venta de Alaska por 100 millones de dólares en el siglo XIX, Rusia a USA. El rollo y pica y se extiende…

Los partidos políticos de España no logran formar Gobierno tras meses de forcejeo y negociaciones. Ninguno tiene mayoría. Los socialistas y los comunistas discrepan entre si a pesar de contar con el apoyo de los separatistas vascos y catalanes que aspiran a fragmentar al país. España se italianiza. La política se convierte en relato, aburre…

El vocablo venezolanizar sigue de moda tras los crímenes del déspota comunista en Venezuela, cubanizada por la isla del Caribe con mentalidad imperial. Si el pequeño imperio rojo ocupó a Venezuela, esta puede venezolanizar a países vecinos o a España donde Podemos difunde el «ideal de Chávez», aquel caudillo sin ideas que murió de cáncer en La Habana. Como el dilema no cesa, la prensa relata el hastío.

El absurdo es infinito como el universo. Os invito a leer bajo la sombra o pasear por la orilla del mar.