Santitas y gurús mediáticos. / Miguel Iturria Savón

Tras una semana sin leer periódicos ni mirar la televisión enciendo el aparato y coincido con un telediario. El locutor informa sobre una Cumbre de mandatarios convocados por la ONU acerca del Cambio climático lo cual exige incesantes sumas de dinero para evitar que el planeta se derrita o cambia de órbita y se sumerja en un agujero negro con todos los terrícolas. Medio mareado por la solemnidad de los “líderes mundiales” que prometen entregar miles de millones de dólares y euros para un Fondo Común decido apagar, pero visualizo a una jovencita con rostro nórdico y pose de Santa Mediática que afirma con enfado: “han robado mis sueños…” 

¿A qué sueños se refiere la muchacha de pose hierática? ¿Quién, por qué y para qué le robó sus sueños? ¿Qué hace en una Cumbre internacional si, a juzgar por su edad, aún no ha terminado la enseñanza media? Dejé de hacer preguntas y supuse: quizás la invitada de la ONU sea nieta de un pastor luterano o calvinista fulminado por un geiser o desciende de un profeta hebreo reencarnado en su cuerpo y hospedado en la Sinagoga de New York.

Como no soy obsesivo con los temas de moda, algunos interesantes pero repetidos hasta el cansancio, recordé La vida es sueño, de Calderón de la Barca, El mundo como voluntad y representación, de Schopenhauer y otros libros de pensadores que alumbraron la complejidad humana y la continua apelación al miedo, la culpa y la esperanza.

Es casi imposible relegar “el mundanal ruido” y las formas de manipular a la opinión pública mediante santitas y gurús mediáticos. Por cierto, apenas se habla de Al Gore, aquel vicepresidente yanqui que vivía o vive por y para resolver los problemas del planeta. Tal vez la Santita sueca o noruega sustituya al Gurú americano pero, ¿quién se esconde detrás de ella, sus padres o los millonarios nórdicos que compiten con las empresas petroleras e invierten en energías renovables, reciclaje de basuras y otras tecnologías “no contaminantes”? 

Supongo que algo bueno saldrá de la porfía. Detrás de la avalancha mediática siempre hay intereses en pugna, el capital cambia el viejo chaleco por el camisón progresista. Las olas y el oleaje exigen mudar de orilla para seguir navegando. Los nuevos arios cambian el pregón, agitan al rebaño y escogen la máscara del nuevo Mesías -la Mesías en época de agitación feminista-.

Con tanta alarma y dinero en sus arcas espero que la ONU, los gobernantes del mundo, los nuevos profetas, las Santitas, los gurús mediáticos y los empresarios progresistas salven al planeta azul del Calentamiento global y otros desastres. Si no, a estallar en un agujero negro.