Tener una historia. / Miguel Iturria Savón

A veces la prensa es la guerra por otros medios. No es nuevo pues los periódicos y revistas llevan al menos doscientos años, seguidos en el siglo XX por el cine, la radio, la televisión y las redes sociales -Twitter, Facebook, Instagram, WhatsApp-, reportando las tensiones sociales y la tradición bélica; los primeros con técnicas, estudios y recursos para contar pues el periodismo es una carrera universitaria que exige nivel cultural y dosis de talento; el resto -telediarios y soportes digitales- también implican tecnología y aprendizaje. Pero a lo que voy: la guerra por otros medios es evidente en los editoriales y, sobre todo, en el perfil ideológico de los diarios y los telediarios o espacios radiales de cualquier país.

Para hacer la guerra a través de la prensa y las nuevas tecnologías basta una historia o una idea, a veces una historia montada como farol o campaña de marketing para movilizar a posibles electores, seguidores del feminismo, el cambio climático o del maltrato animal… Al viejo periodismo le basta una historia bien contada, si emociona, mejor. Los telediarios parten de la nota informativa con imágenes y, a veces, alguna idea expuesta con empatía y lenguaje preciso. Basta el montaje escritural o las imágenes para intuir qué pretende decirnos sin decir el comunicador. En las redes sociales el tono bélico es palpable en el énfasis, el pelín de odio, de enfado, insultos, dogmas y certezas del informante.

A veces tener una historia equivale a promover una idea con máscara de profecía, será exitosa si halla a receptores y patrocinadores con recursos que escojan bien al «portador» del mensaje y logren llevar el tema a diversos medios de comunicación e instituciones, quizás la ONU, la Unión Europea. Pienso, por ejemplo, en la jovencita noruega, hija y nieta de actores, que pretende asustar a medio mundo con el tema del cambio climático; la historia es manida pero válida para sus egocéntricos padres y los millonarios nórdicos que apuestan por el capitalismo verde: invertir en energía renovable, sector en guerra con las industrias extractivas.

Pero la idea o la historia suele ser desmontada en los propios medios que la montan. Transcribo la excelente respuesta de un periodista de SkyNews Australia a los jóvenes que se manifestaron por el clima:

«Ustedes son la primera generación que ha exigido aire acondicionado en todas las habitaciones; hacen las tareas en el computador; tienen un televisor en cada habitación; pasan todo el día usando medios electrónicos; en lugar de caminar a la escuela, usan una flota de vehículos privados que obstruyen las calles; ustedes son los mayores consumidores de bienes de consumo de la historia, compran la ropa más cara para estar «a la moda». La protesta se anuncia por medios digitales y electrónicos.

Antes de protestar, apaguen el aire acondicionado, vayan a la escuela a pie, apaguen sus teléfonos y lean un libro, prepárense un sándwich en lugar de comprar alimentos envasados.

Nada de eso sucederá, porque son egoístas, mal educados, manipulados por las personas que los usan, alegando tener una causa noble mientras disfrutan del lujo occidental más salvaje. Despierten, maduren y cierren la boca. Infórmense de los hechos antes de protestar»