El infierno de la soledad en el paraíso sueco. / Miguel Iturria Savón

Vista aérea de Estocolmo, capital de Suecia.

Anoche vi un documental sobre Suecia que me dejó más perplejo que cuando leí Crimen y castigo, de Dostoievski. Se titula El infierno de la soledad en el paraíso sueco, está en https://youtube.be/hksn-tD1trc

Apenas circulan las noticias de Suecia, ese país nórdico de Europa donde lo opaco del ámbito y la forma de ser y actuar genera una visión tan peculiar como rara para el resto del continente. Suecia solo puede ser comparada con sus vecinos -Noruega, Finlandia y Dinamarca-, aunque Noruega, en la cima de la Península Escandinava, apenas se asoma al Mar Báltico, enlace de islas, fiordos y costas donde fluye el comercio desde y hacia el continente.

Suecia es un Reino y fue un Imperio derrotado por los rusos. Desde 1814 los sucesores de los vikingos no se involucran en conflictos bélicos, aunque los museos de Europa registran las atrocidades de aquellos bárbaros que en los siglos VIII al XI asolaron los mares y los pueblos del norte y el sur de Europa y llegaron hasta Bagdad y Estambul. El nevado y silencioso territorio sueco es atractivo por su alto nivel de vida y la cultura corporativa no jerárquica potenciada por los liberales primero y por los socialdemócratas después, sobre todo el famoso Olof J. Palme (1969-1974 y 1982-1986).

Con casi medio millón de kilómetros cuadrados y solo diez millones de habitantes, Suecia sorprende no solo por la nieve, la grisura y la cultura asociativa pregonada hasta en los Premios Nobel. Os invito a visualizar en YouTube el documental El infierno de la soledad en el paraíso sueco. A mi me impresionó porque desmitifica al supuesto paraíso nevado del norte de Europa.