Cuando grabas al poli que te sofoca. / Miguel Iturria Savón

El fotógrafo cubano Javier Caso, hermano de la actriz Ana de Armas, fue citado e interrogado en La Habana por dos agentes de la Seguridad del Estado, algo habitual en un país donde el Partido Único -comunista- le concede inmunidad a la policía política para actuar contra cualquier sospechoso de «infidelidad a la causa». Pero Caso es más inteligente y sutil que sus absurdos y soberbios interrogadores, quienes se comportaron como matones sin imaginación, aunque se consideran miembros de un cuerpo policial que figura entre los cinco mejores del mundo.

En la grabación -escuchar el video- los polis hablan, amenazan, alertan, mienten y hasta satirizan-, mientras Caso se hace el tonto, interrumpe con candidez y les pregunta para escuchar obviedades policiales. Dicen los polis, por ejemplo, que “la Ley los autoriza a amenazar y chantajear”, que no entienden “la diferencia existente entre ley y terrorismo”, que “la Seguridad del Estado recluta a ninjas en sus filas”, “es la única Institución (del país) y hasta “decide quién es artista; suponen, por supuesto, que en el resto del mundo, como en Cuba, se necesita una licencia y un carnet para ser artista. Como en El Maestro y Margarita del ruso Mijaíl Burgakov.

La grabación del interrogatorio policial al fotógrafo Javier Caso, puesta en circulación por el propio Javier Caso, hermano de la joven y talentosa actriz Ana de Armas, es un testimonio audaz sobre el absurdo policial en aquella isla del Caribe cuya oligarquía verde oliva lleva seis décadas ofreciendo la supuesta utopía socialista. Seis décadas en once minutos.