¿Otro cuento chino? / Miguel Iturria Savón

Al menos en Alemania, Francia, España e Italia apenas transitan los vehículos por las ciudades, las escuelas cerraron y el silencio se extendió a los parques, plazas, clubes, bares, discotecas y hoteles; los senderos quedaron sin senderistas, las carreteras desoladas, los aeropuertos sin pasajeros, el cielo sin aviones, los mares sin cruceros, las playas sin bañistas. Las personas están en sus casas y en los hospitales para evitar el contagio del último virus chino, vigilados por la policía y el ejército por orden de gobiernos que impusieron la cuarentena, la mascarilla, el cese de las libertades, el laberinto socio-laboral, la parálisis económica, las preguntas filtradas y la corrección ética y política, desatando los augurios de matemáticos y climatólogos y las profecías de algunos políticos y «pensadores» que ven en el encierro el fin de la sociedad capitalista y la reinvención del comunismo.

Son tan abrumadores los medios de comunicación -y las redes sociales- sobre el Covid 19 que es difícil expresar algo original o interesante. Es como un cuento chino en «época de globalización» con escenas de Black Mirror y de Harry Potter. En medio de la crisis sanitaria hay tragedias personales y relatos políticos, gestiones profesionales y entregas sin cuento a la vida del prójimo. En España, por ejemplo, se han convertido hoteles y recintos feriales en hospitales, pues hay más de cien mil contagiados, casi once mil muertos y más de treinta mil recuperados.
Es una experiencia grupal única ante un enemigo fantasmal, el miedo a morir y la ausencia de certeza -o vacuna-. Tal vez un ensayo de guerra biológica y de control político. Más lo que vendrá después: crisis económica, desempleo, reajustes de la cotidianidad…

¿Vale la pena recordar que la gripe estacional afecta a millones de personas cada año y que la humanidad fue asolada por plagas y enfermedades durante siglos?

Los resilientes de otras pandemias, dictaduras, cárceles, trabajo forzoso, penurias económicas y enfermedades no somos inmunes al Coronavirus, pero lo tomamos con calma. Es difícil vivir con miedo y sin movimiento, más esto no es el fin, la sociedad seguirá su marcha. Marzo y abril son meses transitorios, como los virus, las guerras y los augurios. Todo pasa…