Sugerencias lectivas. / Miguel Iturria Savón

Tres portadas de libros de Víctor Hugo.

Hace unos días coincidí en Chueca, Madrid, con una periodista chilena que estudió un Máster en la Universidad Carlos III, me la presentó mi hijo mayor, colega de estudios; el encuentro fue agradable aunque, periodista al fin, predominaron las preguntas y un compromiso: escribirle un listado de libros de autores esenciales pues se especializa en cultura y quiere suplir posibles lagunas. Adjunto mis sugerencias lectivas, tal vez le interese a un manojo de lectores de esta bitácora.

Entre los autores franceses de los siglos XIX y XX sugiero algunos textos de:

  • Víctor Hugo (1802-1885), exponente del romanticismo, evidente en Los miserables, Nuestra señora de París, El hombre que ríe, etc.
  • René Albert Guy de Maupassant (1850-1893), narrador que trasciende por sus relatos: Bell Ami, Bola de sebo, El Collar, El Horla.
  • Honoré de Balzac (1799-1850), máximo representante del realismo, autor de Papá Goriot, Eugenia Grandet y otras escenas de la vida, escenas de París y escenas de provincias proyectadas en su abarcadora Comedia humana.
  • Gustave Flaubert (1821-1880), narrador esteticista de penetración psicológica y enorme influencia. Sus obras esenciales son Madame Bovary, Salambó, La tentación de San Antonio y La educación sentimental.
  • Dos escritores de aventuras llevados al cine: Julio Verne y Alejandro Dumas, ambos fueron muy prolíficos.

El narrador, dramaturgo y periodista español Benito Pérez Galdós (1843-1920) es la figura cimera de las letras hispanas de fines del XIX y principios del XX, un realista que recrea la historia en su vastísima serie de Episodios nacionales, además de Fortunata y Jacinta, Tristana, Doña perfecta, Miau, Marianela y otras novelas y cuentos llevados al teatro y el cine. El realismo predomina en las letras españolas, de Pérez Galdós a los cultores de la Generación del 98 –Miguel de Unamuno, Valle Inclán, Pío Baroja, Azorín- cantoresel desastre imperial, hasta el gran Camilo José Cela –La familia de Pascual Duarte, La Colmena, Viaje a la Alcarria– o Javier Cercas.  

Entre los literatos galos más trascendentes del siglo XX figuran Marcel Proust –En busca del tiempo perdido-, Albert Camus –dramaturgo y narrador: Los justos, Calígula, La peste, El extranjero– y Antoine de Saint Exupery –El Principito-, entre otros, incluidos poetas y críticos como Stephane Mallarmé (1842-1898), Charles Baudelaire (1821-1867) y Guillaume Apollinaire…

Impresiona la obra narrativa de escritores ingleses e irlandeses del XIX y principios del XX como Charles Dickens (1812-1870), autor de Oliverio Twist, David Copperfield o Almacén de antigüedades; Robert L. Stevenson (1850-1894), célebre por La isla del tesoro, El doctor Jekyll y Mr. Hyde, El diablo en la botella y otros cuentos;  G. K. Chesterton (El hombre que fue jueves, la serie policial sobre el Padre Brown y diversas biografías); Oscar Wilde –El retrato de Dorian Gray, El fantasma de Canterville, El crimen de lord Arthur o La importancia de llamarse Ernesto-; los distópicos H.G Wells –Guerra de los mundos, La máquina del tiempo, El hombre invisible o La isla del doctor Moreau– y George Orwell (Rebelión en la granja y 1984) o la modernista Virginia Woolf –Orlando, Las olas, Fin de viaje-.

No olvidar los Sonetos y los dramas y comedias de William Shakespeare (1564-1616), paradigma de la Literatura inglesa como Miguel de Cervantes de la Literatura española. Ni al francés François Rabelais, creador del esperpéntico y formidable Gargantúa.

Hay dos escritores irlandeses muy influyentes en la cultura occidental del siglo XX: George Bernard Shaw (1856-1950) y James Joyce (1882-1941). Del primero sugiero leer Pigmaleón, Santa Juana, Camino del héroe o César y Cleopatra; del segundo son célebres por su sentido experimental el Ulises y Finnegansk Wake, más citadas y reseñadas que leídas, más sus apetecibles Dublineses, Los muertos y Retrato del artista adolescente.

Varios literatos estadounidenses de los siglos XIX y XX se insertaron en el imaginario poético y narrativo de las letras contemporáneas. Es el caso del poeta Walt Whitman (1819-1992), autor de Hojas de hierba, y de los narradores Edgard Allan Poe (1809-1849), romántico y renovador por la hondura psicológica de los personajes de El corazón delator, La máscara de la muerte, El pozo y el péndulo, El gato negro y Los crímenes de la calle Morgan; Samuel L. Clemens, conocido como Mark Twain (1835-1910), autor de piezas sarcásticas como El príncipe y el mendigo, Un yanqui en la Corte del Rey Arturo, Las aventuras de Tom Sawyer y Las aventuras de Huckleberry Finn.

Memorable y muy reconocido son las entregas de Ernest Hemingway (1899-1961), F. Scott Fitzgerald (1896-1940), William Fawkner y la modernista Gertrude Stein (1874-1946). Hemingway ha sido llevado al cine e imitado por su estilo conciso y personalista, indudable en El viejo y el mar, Fiesta y Adiós a las armas. Fitzgerald es evocado por sus novelas El gran Gatsby, Suave es la noche y A este lado del paraíso; mientras de Fawkner se estudian sus novelas Mientras agonizo, Luz de agosto, El villorrio. De Gertrude Stein circulan La autobiografía de Alice B. Toklas, The Making of Americans y Three Lives.

Existen otros literatos americanos de impacto editorial y crítico: J.D Salinger (El guardián entre el centeno), John Steinbeck (Las uvas de la ira) o la canadiense Alice Munro (Demasiada felicidad, Dear Life, Runaway).

De Alemania son referentes los cuentos de los hermanos Jacob y Whilem Grimm, la saga el Cantar de los nibelungos y autores de culto como Johann W. Goethe, Tomás Mann, Hermann Hesse, Stefefan Zwig, Frank Kafka y Herta Müller, todos escribieron en alemán aunque Zwig es austriaco, Kafka es checo y Müller rumana.

De la gran literatura rusa de los siglos XIX y XX son imprescindibles Alexander Pushkin (1799-1837), recordado por La hija del capitán, Eugenio Oneguin y Ruslan y Ludmila; Fiodor Dostoievski, autor de Crimen y castigo, Los hermanos Karamázov, El idiota, El jugador y otros libros que exploran la naturaleza humana y el alma rusa al igual que Lev Tolstoi (1828-1910), creador de Los cosacos, Guerra y Paz, Anna Karenina o El sitio de Sebastopol, y el dramaturgo y narrador Antón Chejov (1860-1904), célebre por La dama del perrito, El pabellón número 6 y otros relatos, además de piezas como La gaviota, El jardín de los cerezos, Vanka o El estudiante. A principios del XX descolló el escritor y político Máximo Gorki (1868-1933), creador de La madre, Los bajos fondos y Vassa, de impacto social y precursoras del realismo socialista. A fines de la centuria vale releer Archipiélago GULAG, de Alexander Solzhenitsin.

De Hispanoamérica el listado de escritores sería enorme. Sugiero escoger textos de los argentinos Jorge Luis Borges, A. Bioy Casares y Julio Cortázar; los mexicanos Octavio Paz, Juan Rulfo y Carlos Fuentes; los cubanos Alejo Carpentier, José Lezama Lima y Guillermo Cabrera Infante; los chilenos José Donoso y Roberto Bolaño, el peruano Mario Vargas Llosa, los colombianos Gabriel García Márquez, Álvaro Mutis y Nicolás Gómez Dávila; los uruguayos Horacio Quiroga y Mario Benedetti, entre otros, por supuesto.

Borges escribió el relato La Biblioteca de Babel y los Prólogos del libro homónimo.